Grúas de celosía SANY: desmontaje y transporte de grandes capacidade

Conoce cómo se desmontan y transportan las grúas de celosía SANY, qué componentes se separan y cómo su diseño modular facilita la logística de grandes proyectos.

En una grúa de celosía, la capacidad máxima, la longitud de pluma y el momento de carga son datos fundamentales. Sin embargo, para evaluar la rentabilidad real del equipo también es necesario responder a otras preguntas: ¿cómo se trasladará entre proyectos?, ¿qué componentes deben desmontarse?, ¿cuántos transportes serán necesarios? y ¿cuánto tiempo requerirá volver a poner la máquina en funcionamiento?

Las grúas sobre orugas de gran capacidad no están diseñadas para circular por carretera como una única unidad. Su movilización exige separar el equipo en módulos, distribuir correctamente los pesos y coordinar una secuencia de desmontaje, carga, transporte y montaje.

Por este motivo, la logística no debe estudiarse cuando la grúa ya ha terminado su trabajo. Debe formar parte de la selección y configuración del equipo desde el inicio del proyecto.

 Una estructura diseñada para elevar y también para transportarse

La construcción en celosía permite alcanzar grandes alturas y capacidades manteniendo una relación favorable entre resistencia estructural y peso. Además, su diseño modular facilita la separación de la pluma en distintos tramos.

En las grúas sobre orugas SANY, la máquina puede dividirse, dependiendo del modelo y de su configuración, en componentes como:

  • Máquina básica.
  • Bastidores de orugas.
  • Tramos de pluma principal.
  • Plumín fijo o abatible.
  • Bandejas y bloques de contrapeso.
  • Contrapesos centrales.
  • Ganchos y bloques de poleas.
  • Mástiles y tirantes.
  • Sistema Superlift, cuando corresponda.
  • Elementos auxiliares y equipos de automontaje.

La propia gama de grúas de celosía de gran capacidad de SANY se basa en una arquitectura modular, con unidades de transporte diseñadas de manera independiente. Esta filosofía permite adaptar el grado de desmontaje a las necesidades concretas de cada movilización.

No será necesario desmontar lo mismo para mover una grúa dentro de una instalación industrial que para trasladarla por carretera entre dos provincias. El itinerario, los accesos, la capacidad de los semirremolques y las limitaciones de masa y dimensiones determinarán la solución más adecuada.

 Desmontar más no siempre significa transportar mejor

El objetivo de una movilización no consiste en separar el mayor número posible de piezas.

Cada elemento que se desmonta puede contribuir a reducir el peso o las dimensiones de una carga, pero también introduce nuevas operaciones:

  • Manipulación mediante grúa auxiliar.
  • Extracción y montaje de bulones.
  • Desconexión y protección de líneas hidráulicas o eléctricas.
  • Preparación de apoyos y puntos de estiba.
  • Control e identificación de componentes.
  • Inspección posterior durante el montaje.

 

Por tanto, debe buscarse un equilibrio entre el número de transportes, la complejidad del desmontaje, los medios auxiliares disponibles y las restricciones del recorrido.

En determinados proyectos puede ser más eficiente mantener las orugas instaladas y asumir una carga más pesada. En otros, desmontarlas permite reducir la anchura y el peso de la máquina básica, facilitando la selección del semirremolque y la obtención de las autorizaciones necesarias.

 Un ejemplo práctico: la SANY SCC1000A-6

La SANY SCC1000A-6 ofrece una capacidad máxima de elevación de 100 toneladas y una pluma principal configurable entre 13 y 64 metros. Su construcción permite apreciar con claridad cómo la modularidad influye en la logística.

Con la base de pluma y los bastidores de orugas instalados, la máquina básica presenta un peso orientativo de 43,3 toneladas y unas dimensiones aproximadas de 13,30 metros de largo, 3,49 metros de ancho y 3,46 metros de alto.

Cuando se retiran las orugas y la base de pluma, la unidad central puede reducirse hasta aproximadamente 22,8 toneladas, con una anchura de transporte de 3 metros. Cada bastidor de oruga pesa alrededor de 9,4 toneladas.

La documentación técnica del fabricante plantea, para una configuración completa y con las orugas instaladas, un plan orientativo de tres transportes principales:

Transporte Contenido principal Peso orientativo
1 Máquina básica 43,3 t
2 Tramos de pluma, plumín, ganchos y parte de los contrapesos 24,0 t
3 Resto de la pluma y los contrapesos 32,6 t

 

Este plan demuestra que una grúa de 100 toneladas de capacidad no requiere necesariamente decenas de vehículos para su movilización. Sin embargo, tampoco significa que todas las unidades puedan trasladarse siempre en tres transportes.

La cantidad definitiva dependerá de la longitud de pluma incluida, los accesorios adquiridos, la capacidad de carga de los vehículos, el reparto por ejes y las restricciones aplicables al itinerario. El propio fabricante señala que el plan debe considerarse orientativo y adaptarse a la configuración real del equipo y a la normativa de transporte.

 La importancia de la modularidad en capacidades superiores

A medida que aumenta la capacidad de la grúa, también crecen el número de componentes y la complejidad de la movilización. En este segmento, limitar el peso de cada módulo resulta especialmente importante.

La SANY SCC3500A-8, con una capacidad máxima de 350 toneladas y una pluma principal de hasta 86 metros, establece un peso máximo orientativo de 50 toneladas para la pieza individual más pesada. La dimensión máxima de esa unidad de transporte es aproximadamente de 14,60 × 3,00 × 3,40 metros.

El modelo dispone, además, de un concepto de automontaje para la máquina básica, los bastidores de orugas y la base de pluma. Esta solución permite utilizar los propios sistemas de la grúa para ejecutar parte de las operaciones de montaje, siempre de acuerdo con la configuración instalada, el procedimiento del fabricante y las condiciones del emplazamiento.

En una categoría todavía superior, la SANY SCC8000A-3 alcanza una capacidad máxima de 800 toneladas y un peso total de máquina indicado de aproximadamente 540 toneladas. A pesar de esta escala, su diseño modular limita la pieza individual más pesada a unas 45 toneladas, con unas dimensiones máximas aproximadas de 13,37 × 3,00 × 2,52 metros.

Esto no significa que una grúa de 800 toneladas sea sencilla de transportar. La movilización exige numerosos vehículos, personal especializado y una planificación exhaustiva. La ventaja reside en evitar que el peso se concentre en unas pocas piezas extraordinariamente difíciles de manipular y transportar.

 El desmontaje debe planificarse pensando en el siguiente proyecto

Una movilización eficiente comienza antes de retirar el primer bulón. El equipo responsable debe conocer la configuración que necesitará la grúa en su próximo destino:

  • Longitud de pluma principal.
  • Tipo y longitud de plumín.
  • Cantidad de contrapeso.
  • Gancho y número de ramales de cable.
  • Configuración del sistema Superlift.
  • Altura y radio de trabajo previstos.
  • Condiciones del terreno y espacio disponible.

Esta información permite preparar los vehículos adecuados, ordenar las cargas según la secuencia de montaje y evitar que un componente necesario quede colocado debajo de otros elementos o llegue más tarde de lo previsto.

Desde una perspectiva operativa, el proceso puede dividirse en seis etapas.

  1. Preparación del área

Debe disponerse de una superficie estable, nivelada y suficientemente amplia para bajar la pluma, separar sus tramos y permitir las maniobras de los semirremolques y de la grúa auxiliar.

También es necesario delimitar las zonas de trabajo, identificar posibles interferencias y comprobar la capacidad portante del terreno.

  1. Descenso y preparación de la pluma

La pluma se baja siguiendo la secuencia indicada por el fabricante. A continuación, se retiran los ganchos, se preparan los cables y se liberan los elementos necesarios para separar las distintas secciones.

Los bulones, pasadores, seguros y tirantes deben identificarse y almacenarse correctamente para facilitar su posterior instalación.

  1. Retirada de contrapesos

Los bloques y bandejas de contrapeso se descargan siguiendo el orden establecido para cada modelo.

La secuencia es importante porque la retirada de masas modifica la distribución de pesos y la estabilidad de la máquina durante el desmontaje.

  1. Reducción de la máquina básica

Dependiendo de los límites del transporte, pueden retraerse o desmontarse las orugas, retirar la base de pluma y separar otros módulos.

La decisión debe adoptarse después de analizar el peso total del conjunto, su anchura, la altura cargada y el reparto de carga sobre los ejes del semirremolque.

  1. Carga y estiba

Cada componente debe colocarse sobre apoyos adecuados y amarrarse únicamente en los puntos previstos para ello.

No basta con verificar el peso total. También deben tenerse en cuenta:

  • Centro de gravedad.
  • Distribución longitudinal de la carga.
  • Carga por eje.
  • Altura final del conjunto.
  • Anchura máxima.
  • Resistencia de los puntos de amarre.
  • Protección de superficies mecanizadas, conexiones y componentes sensibles.
  1. Montaje y comprobaciones en destino

En el nuevo emplazamiento se realiza la secuencia inversa. Antes de iniciar los trabajos deben comprobarse los bulones, seguros, tirantes, cables, conexiones eléctricas e hidráulicas, sensores y dispositivos de seguridad.

También debe verificarse que la configuración introducida en el sistema de control coincide exactamente con los componentes instalados en la máquina.

Transporte especial: el peso es solo una parte del análisis

La planificación del traslado no puede realizarse considerando únicamente el peso individual de las piezas.

En España, cuando un vehículo y su carga superan las masas o dimensiones máximas establecidas en el Reglamento General de Vehículos, es necesario solicitar una Autorización Complementaria de Circulación. La autorización se concede para unas características y unos itinerarios determinados y puede establecer condiciones específicas de circulación.

En función de las dimensiones y masas del conjunto, las autorizaciones se clasifican como genéricas, específicas o excepcionales. En los casos de mayor entidad pueden requerirse estudios de viabilidad, informes de los titulares de las vías, comunicaciones previas del inicio del viaje y medidas adicionales de seguridad.

Por ello, antes de confirmar el plan de transporte deben estudiarse, entre otros aspectos:

  • Altura libre en puentes, pasos inferiores y líneas aéreas.
  • Capacidad de puentes y estructuras.
  • Radios de giro en rotondas y accesos.
  • Anchura disponible en los tramos más restrictivos.
  • Pendientes y cambios de rasante.
  • Obras o restricciones temporales.
  • Posibles vehículos piloto o acompañamientos.
  • Horarios y limitaciones de circulación.
  • Acceso final al emplazamiento.

 

La elección del semirremolque también es determinante. Una plataforma rebajada puede ayudar a controlar la altura; un mayor número de líneas de eje mejora el reparto de cargas; y un sistema direccional facilita la circulación por accesos industriales, puertos y zonas con radios de giro limitados. 

La logística como parte de la rentabilidad de la grúa

La capacidad de elevación determina qué trabajos puede realizar una grúa, pero su movilidad influye directamente en cuántos proyectos puede atender a lo largo del año.

Una movilización mal planificada puede generar:

  • Transportes adicionales no previstos.
  • Retrasos en la salida o llegada del equipo.
  • Incrementos en los costes de permisos y medios auxiliares.
  • Esperas durante el montaje.
  • Manipulaciones innecesarias.
  • Riesgo de daños en componentes.
  • Días de indisponibilidad de la máquina.

Por el contrario, estudiar la logística desde la fase de configuración permite seleccionar correctamente la pluma, los contrapesos, los accesorios y los sistemas de automontaje. También facilita preparar con antelación los vehículos, permisos y recursos necesarios.

En Grupo HEI entendemos que la selección de una grúa de celosía debe abarcar todo su ciclo operativo: configuración, transporte, montaje, trabajo, desmontaje y nueva movilización.

Nuestro objetivo es ayudar a cada cliente a encontrar una solución que no solo ofrezca la capacidad necesaria para elevar una carga, sino que también pueda trasladarse y ponerse en servicio de forma eficiente, segura y adaptada a las condiciones reales de sus proyectos.

Nota técnica: Los pesos, dimensiones y planes de transporte citados corresponden a configuraciones de referencia publicadas por el fabricante. Antes de organizar una movilización deben verificarse la documentación vigente, el equipamiento contratado y la configuración exacta de cada unidad.